martes, 5 de octubre de 2010

Visita el museo de Altamira...¿Cómo Llegar?

El Museo de Altamira es un espacio para la investigación, conservación y difusión de la Prehistoria. Su oferta cultural está destinada a todos los públicos y diseñada para conocer, experimentar y disfrutar la vida de quienes pintaron y habitaron la Cueva de Altamira.

El Museo de Altamira se encuentra situado a km del núcleo urbano de Santillana del Mar, en la Comunidad Autónoma de Cantabria- España. 
Acceso por carretera: Salida hacia Santillana del Mar desde Autovía A-67, Nacional 611 y Autonómica 134. En Santillana del Mar, desvío indicado hacia el Museo de Altamira.
El Museo dispone de aparcamiento vigilado en el interior del recinto para 200 turismos y 10 autobuses. 




Las cuevas de Altamira...



La Cueva de Altamira es un hito cultural de la Historia de la Humanidad. El descubrimiento de las pinturas de la Cueva de Altamira en 1879 por D. Marcelino Sanz Sautuola significó el descubrimiento del arte rupestre paleolítico, y de su manifestación más espectacular.
Bisontes, caballos, ciervos, manos y misteriosos signos, pintados y grabados, son la expresión de loshabitantes de la Cueva hace 15.000 años durante el Paleolítico SuperiorLa Cueva de Altamira es Patrimonio de la Humanidad desde 1985

Descubrimiento

D. Marcelino Sanz de Sautuola era un estudioso de las ciencias y experto en distintos campos aunque destacó como botánico e historiador. Fue un adelantado a su época. Su aportación a la prehistoria mundial llegó de la mano del descubrimiento de Altamira. Sería el primero en reconocer que las personas del Paleolítico eran capaces de crear obras de arte y en considerar auténticas las pinturas.
Todo comenzó en 1875 en el momento en que un pastor le informó de la existencia de una cueva en el Prado de Altamira. En su primera visita recogió restos arqueológicos de la superficie y localizó algunos dibujos. Años después, en 1878 acudió a la Exposición Universal de París, donde vio objetos prehistóricos del sur de Francia. La sorpresa que le produjo el gran parecido de estos objetos con lo encontrado en Altamira, le impulsó a volver a la cueva a continuar con sus investigaciones.
En 1879 regresó con su hija María quien localizó las famosas pinturas. D. Marcelino identificó los animales pintados como bisontes, asoció los pigmentos tomados del suelo con los colores del techo y comparó estas figuras con las representadas en el arte mueble paleolítico. En sus Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander, publicado en 1880, descubría el arte rupestre paleolítico.
La idea que se tenía de los hombres prehistóricos en aquella época hacía difícil aceptar que hubieran sido los autores de aquellas pinturas, además su frescura y espectacular conservación resultaban sospechosas. Su autenticidad no fue reconocida hasta que otros descubrimientos en cuevas francesas dieron la razón a D. Marcelino.
Emile de Cartailhac, escribió en 1902 en su "Mea culpa de un escéptico" - "Fui partícipe de un error cometido hace veinte años, de una injusticia que es preciso reconocer y reparar públicamente. Es necesario inclinarse ante la realidad, y en lo que a mí respecta, debo hacer justicia a Marcelino de Sautuola". 

El parque paleolítico de Altamira 

En el entorno natural que rodea al edificio del Museo de Altamira se puede pasear libremente, disfrutando de su magnífico paisaje. Hacia el norte se contemplan las verdes praderías cantábricas, con suaves colinas y el valle que acoge la villa de Santillana del Mar. Hacia el sur, en días despejados, se divisan los majestuosos Picos de Europa y las feraces estribaciones de la Cordillera Cantábrica.
En este amplio recinto se ha realizado una restitución paisajística con las especies vegetales que, a través de los análisis de polen del yacimiento de Altamira sabemos que poblaban los alrededores de la cavidad. En las inmediaciones de la Neocueva crece un bosquecillo de abedules y avellanos. En otros lugares, prosperan manchas dispersas de pinos, robles, fresnos y multitud de herbáceas (brezos, gramíneas, compuestas, etc). Todo ello conforma un paisaje vegetal abierto de tipo parque, similar al que acompañó a las gentes de Altamira durante el Paleolítico Superior.

Las pinturas de Altamira




Datación - Su realización data del periodo 15.000 - 12.000 A. C.Localización - Santillana del Mar (Cantabria)

Pigmentos empleados - La pintura está hecha con pigmentos minerales ocres, marrones, amarillentos y rojizos, mezclados con aglutinantes como la grasa animal. El contorno de líneas negras de las figuras se realizó con carbón vegetal. Se aplicaron con los dedos, con algún utensilio a modo de pincel y en ocasiones soplando la pintura a modo de aerógrafo.
Tratamiento del volumen - Aprovechan el relieve natural de la roca y a veces la modelan interiormente para dar un efecto de volumen y movilidad.
Tratamiento del movimiento - El relieve de la cueva y el raspado de ciertas zonas aportan a las imágenes gran movilidad y expresividad.
Iconografía - Las representaciones rupestres de Altamira podrían ser imágenes de significado religioso, ritos de fertilidad, ceremonias para propiciar la caza o puede interpretarse como la batalla entre dos clanes representados por la cierva y el bisonte.
La cueva de Altamira es relativamente pequeña: sólo tiene 270 metros de longitud. Presenta una estructura sencilla formada por una galería con escasas ramificaciones. Se definen tres zonas: la primera está formada por un vestíbulo amplio, iluminado por la luz natural y fue el lugar preferentemente habitado por generaciones desde comienzos del Paleolítico Superior. La segunda es la gran sala de pinturas polícromas, apodada «Capilla Sixtina del Arte Cuaternario». Finalmente, existen otras salas y corredores en los que también hay manifestaciones artísticas de menor trascendencia.
Podría decirse que el auténtico descubridor de las cuevas de Altamira es Modesto Cubillas, un aparcero que en ese momento estaba cazando con su perro. Vio la cueva y avisó a Marcelino Sanz de Sautuola, para quien trabajaba. Éste se introdujo en ella con su hija de ocho años, María, pero no le dio importancia a la caverna hasta que María le llamó para que viera ciertos dibujos realizados en el techo de una galería lateral. A partir de ese momento, las cuevas de Altamira se han estudiado atentamente para descubrir su significado, su técnica, etc. Su bóveda sigue manteniendo los 18 m de largo por los 9 m de ancho, pero su altura originaria (entre 190 y 110 cm) se ha aumentado al rebajarse el suelo para facilitar la cómoda contemplación de las pinturas.
El animal más representado es el bisonte. Hay 16 ejemplares de diversos tamaños, posturas y técnicas pictóricas. Se observan junto a caballos, ciervos y signos tectiformes. Los artistas de la cueva de Altamira dieron solución a varios de los problemas técnicos que la representación plástica tuvo desde sus orígenes en el Paleolítico. Tales fueron el realismo anatómico, el volumen, el movimiento y la policromía.
La sensación de realismo se consigue mediante el aprovechamiento de los abultamientos naturales de la roca que crean la ilusión de volumen, la viveza de los colores que rellenan las superficies interiores (rojo, negro, amarillo, pardos) y la técnica del dibujo y del grabado, que delimita los contornos de las figuras.
El Bisonte encogido es una de las pinturas más expresivas y admiradas de todo el conjunto. Está pintado sobre un abultamiento de la bóveda. El artista ha sabido encajar la figura del bisonte, encogiéndolo, plegando sus patas y forzando la posición de la cabeza hacia abajo. Todo ello destaca el espíritu de observación naturalista de su realizador y la enorme capacidad expresiva de la composición.

El 
caballo ocre, situado en uno de los extremos de la bóveda, fue interpretado por Breuil como una de las figuras más antiguas del techo. Este tipo de póney debió de ser frecuente en la cornisa cantábrica, pues también le vemos representado en la cueva de Tito Bustillo, descubierta en 1968 en Ribadesella. Es muy posible que sea de la misma tipología que el representado en la cueva alcarreña de Los Casares.
La gran cierva
, la mayor de todas las figuras representadas, tiene 2,25 m. Manifiesta una perfección técnica magistral. La estilización de las extremidades, la firmeza del trazo grabado y el modelado cromático le dotan de un gran realismo. No obstante, acusa, en su factura algo pesada, una cierta deformación. Seguramente originada por el cercano punto de vista del autor. Debajo del cuello de la cierva aparece un pequeño bisonte en trazo negro.

Compañeros....!!!!! Blog sobre Etiopía....

En mi búsqueda sobre cosas interesantes de Etiopía... encontré un blog en wordpress sobre Etiopía...me pareció interesante lo comparto con ustedes....Ir 

Gastronomía...¿Nos atrevemos a probar las injeras?...






Pan etíope
Rinde: 5 panqueques de 20 cm de diámetro cada uno 





La injera no es sólo un tipo de pan, también es un utensilio. En Etiopía, se utiliza este pan chato esponjoso y agrio para comer los guisos de carne y de verdura. Recubre la bandeja donde se sirven los guisos, empapándose de sus jugos a medida que transcurre la comida. Cuando se termina de comer este “mantel” comestible, la comida se da oficialmente por concluida. 



La injera se hace a base de teff, un grano pequeño y redondo que crece en las tierras altas de Etiopía. Si bien el teff es muy nutritivo, prácticamente no contiene gluten. Esto lo hace inapropiado para hacer pan leudado; sin embargo, la injera aprovecha las propiedades especiales que posee la levadura. Después de un corto período de fermentación, le brinda una textura aireada y esponjosa y también un sabor levemente agrio. La harina de teff es difícil de encontrar por lo que la hemos sustituido por ingredientes que se consiguen más fácilmente. 



Mezclar:



1 taza de mezcla para panqueques de trigo sarraceno 
1 taza de mezcla para galletas 
1 huevo 
Agregar: 1 cucharada de aceite 
1 ½ - 2 tazas de agua para obtener una consistencia que permita verterse fácilmente 
Ponga una sartén o plancha con mango a fuego moderado a calentarse de manera uniforme. No deje que se caliente demasiado. 
Distribuya ½ cucharadita de aceite sobre la sartén con un pincel. 
Llene una taza para medir (con pico vertedor) o una jarra de leche grande con la mezcla. 
Vierta la preparación en la sartén o plancha caliente en un chorro finito de afuera hacia adentro y en círculos de izquierda a derecha. Apenas toda la masa comience a hacer burbujas de manera uniforme, retire del calor. Los panqueques deberán ser de unos 20 centímetros de diámetro. 
Ponga la sartén en un horno a 170º durante aproximadamente 1 minuto hasta que la superficie quede seca pero no dorada. 



Este pan etíope sin leudar es en verdad un gran panqueque hecho por las mujeres en sartenes muy grandes con tapas pesadas. La masa de teff se reserva de una cocción anterior y se agrega a la nueva preparación para darle ese sabor de masa agria. Se la agrega en una consistencia fina y se la cocina tapada a fin de que no se dore la base del panqueque. La superficie debe estar llena de globitos de aire antes de cubrir el panqueque. La tapa pesada vaporiza el panqueque; de este modo, cuando está listo parece una esponja de goma grande y finita.  


AcTiViDaD 
El líder de un grupo podría debatir acerca de cómo es ser un inmigrante nuevo o bien podría tratarse de una actividad de simulación en la que cada participante es un nuevo inmigrante. ¿Qué se siente al tener otro color de piel, otro tipo de ropa, costumbres distintas, y ser generalmente relegado a las tareas menos importantes? El líder deberá analizar el rol que desempeña el padre como patriarca; él come primero y los niños pequeños comen las sobras. Jueguen un juego en el que los participantes reciban un objeto que nunca hayan visto antes. ¿Qué se siente?

Etíopes....¿Quiénes son?



En 1973, el Ministerio de Absorción israelí elaboró un extenso informe sobre la etnia “Beta Israel” (el nombre histórico de la comunidad judía de Etiopía). En el informe, se explicaba que los falashas (apodo que recibieron durante ese período) eran extraños a la nación judía desde todo punto de vista. Se llegó a la conclusión de que no había necesidad de actuar en pos de la inmigración de esa etnia al Estado de Israel. También se afirmaba en el informe que “los falashas, en opinión de investigadores científicos imparciales, son parte de un pueblo que componen la población de Etiopía, y que por sus aspectos étnicos y culturales son esencialmente parte de Etiopía”. 

Un mes después del anuncio del informe del Ministerio de Absorción en 1973, el Gran Rabino Sefaradí Ovadia Yosef decretó que la comunidad “Beta Israel” era una tribu descendiente de Israel, que habían viajado hasta llegar a África. Asimismo, afirmaba que brindarles una educación judía adecuada y el derecho de inmigrar a Israel, en su planteo, era una mitzvá que salvaría sus almas. Por otra parte, Shlomo Goren, el Gran Rabino ashkenazí, dijo que los judíos etíopes no eran descendientes de la Tribu de Dan y que se temía la existencia de bastardos entre ellos; también existía la sospecha de que se habían asimilado a no judíos a lo largo de los años.  

La primera ola inmigratoria de judíos etíopes

A mediados de los 70 se desató una severa hambruna en Etiopía que llevó al gobierno etíope a solicitar la colaboración del mundo occidental, incluido Israel, y fue así como finalmente el gobierno autorizó a los judíos etíopes a emigrar a Israel.

A falta de relaciones diplomáticas plenas con Etiopía, el Mossad israelí contactó a funcionarios de Sudán, país que limita con Etiopía. Miles de judíos etíopes viajaron a pie hasta la frontera con Sudán y allí aguardaron en campamentos transitorios hasta ser trasladados en avión a Israel. Entre los años 1977 y 1984, estos inmigrantes eran conducidos desde esos campamentos a Israel por medio de aviones y buques de la Marina israelí. Con la Operación Moisés, llegaron 8000 personas a Israel en una peligrosa travesía donde al menos 4000 judíos murieron de hambre y en ataques homicidas a manos de ladrones o debido a las plagas. 

Patrimonio de la humanidad en Etiopía...

Etiopía cuenta actualmente con los siguientes lugares declarados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

  • Parque Nacional de Simen


Bien cultural inscrito en 1978.
LocalizaciónAmhara 
La erosión secular masiva ha creado en la meseta etíope uno de los paisajes más espectaculares del mundo con picos, valles hondos y precipicios escarpados que alcanzan los 1.500 metros de profundidad. El parque sirve de refugio a especies animales extremadamente raras como el babuino gelada, el zorro de Simien y el ibex walia, una cabra montesa que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo. (UNESCO/BPI) 



Bien cultural inscrito en 1978
LocalizaciónAmhara 
Situadas en una región montañosa del corazón de Etiopía, en las proximidades de una aldea tradicional de casas redondas, las once iglesias medievales de esta “Nueva Jerusalén” del siglo XIII fueron excavadas y esculpidas en la roca. Lugar sagrado de la cristiandad etíope, Lalibela sigue siendo hoy en día un centro de devoción y peregrinación. (UNESCO/BPI) 



Bien cultural inscrito en 1980
LocalizaciónTigray 
Ubicadas cerca de la frontera septentrional de Etiopía, las ruinas de la ciudad de Axum señalan el emplazamiento del centro del poder etíope en la Antigüedad, cuando el reino del mismo nombre era el más poderoso de los estados situados entre el Imperio Romano de Oriente y Persia. Las ruinas colosales de Axum datan de los siglos I a XIII y comprenden obeliscos monolíticos, estelas gigantescas, sepulturas reales y vestigios de antiguos castillos. Mucho tiempo después de que se consumara la decadencia política de la ciudad (hacia el siglo X), las ceremonias de coronación de los emperadores etíopes se seguían celebrando en esta ciudad. (UNESCO/BPI) 


Bien cultural inscrito en 2006
LocalizaciónHarari 
La ciudad histórica fortificada de Harrar se halla emplazada en un meseta cortada por desfiladeros profundos y circundada por un paisaje de sabana y zonas desérticas. Las murallas que rodean esta ciudad musulmana fueron construidas entre los siglos XIII y XVI. Se ha dicho que Harrar es la cuarta ciudad santa del Islam, ya que posee 82 mezquitas –tres de las cuales datan del siglo X– y 102 santuarios. El aspecto más notable del patrimonio cultural de esta ciudad es el diseño excepcional del interior de sus casas. La repercusión de las tradiciones africanas e islámicas en la concepción de los tipos de hábitat y del plan de ordenación urbana ha contribuido al carácter particular y único de esta ciudad. (UNESCO/BPI)

Etiopía¿¿¿??? Conozcámos un poco más...!!!!






Es el estado independiente más antiguo de África, y uno de los más antiguos del mundo. Es también el único de los estados africanos que nunca ha formado parte de un imperio colonial (exceptuando los cinco años de ocupación italiana, 1936-1941). En su historia se han entrecruzado influencias de África del Norte, Oriente Medio y el África subsahariana. 

Orígenes  
La ocupación humana en Etiopía es más antigua que en casi cualquier otra zona del globo, y es posible que la aparición del moderno homo sapiens haya tenido lugar en territorio etíope. 
Los primeros datos concernientes a la actual Etiopía proceden de mercaderes egipcios que la visitaron desde el año 3000 a. C., quienes dan a esta tierra, al sur de Nubia y de Kush, los nombres de Punt y Yam. Eran la "tierra de los dioses", donde los egipcios se proveían de perfumes tales como incienso y mirra, así como de ébano, marfil y esclavos. La expedición de la que existen más datos es la organizada por la reinaHatshepsut, en el siglo XV a. C., para obtener mirra. Sin embargo, los datos son confusos, y no permiten determinar la verdadera localización de estos países ni las características de sus habitantes. 

Según la leyenda, contada en el libro sagrado Kebra NagastMenelik I, hijo del rey Salomón y de la reina de Saba fue el fundador del Imperio Etíope.